Por qué elegir un vestido color champagne es buena idea


Cuando piensas en una novia o en un vestido de novia, siempre se viene a la cabeza uno color blanco, con una gran falda tipo princesa de Disney, con un velo eterno, con mucha cola… y, por supuesto, blanco. Sin embargo, eso que nos parece tan obvio no lo es. No es ley que las novias deban ir vestidas así, es una convención pero no una obligación. En ese sentido, hay colores que sin ser blanco son igual de elegantes y sobrios como, por ejemplo, el color champagne.

Es un color inesperado: No hay nada mejor que sorprender con un look completamente inesperado, que se sale de lo tradicional y de lo siempre blanco. El color champagne –o champán– es único, es de fiesta, es de celebrity y es tremendamente elegante. Y, además, nadie lo esperará.

Es muy fácil de combinar: Para sentirte la reina de la fiesta podrás combinar tu vestido con cualquier complemento, y también podrás experimentar con maquillaje sin miedo a dejar de ser esa novia ultra natural que quieres ser.

Lo puedes volver a usar: Esto es una ventaja no menos importante. Al no ser tradicionalmente blanco, es mucho más fácil encontrar otra ocasión donde utilizarlo. Por ejemplo, puedes cortarlo y volver a usarlo en una fiesta especial, o incluso volver a ponértelo para un matrimonio que no sea el tuyo, porque al fin y al cabo no es blanco y nadie sabrá que fue tu traje de novia (si es que el matrimonio no es de alguien cercano, claro).

Es diferente: Cuando vas a un matrimonio esperas que todo sea perfecto y, de algún modo, todo se vuelve un poco predecible ¿Y si te arriesgas a romper el esquema? Si no sigues el "qué dirán" en tu día a día, no lo hagas tampoco en el día de tu matrimonio, simplemente disfruta y déjate llevar y usa un vestido que no, no es blanco es color champagne y se verá increíble.

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